18.3.09

Un paseo por mi ciudad

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Llegaron con su gran oso
los rumanos con trompeta;
colorín de camiseta
y la estufa de butano
para calentar las manos
y también la camioneta.
Llevan la cabra alpinista
y aun mono tití muy sabio,
que le quita al vecindario
lo que se posa en su vista.
Encima de la escalera
una botella hay dispuesta,
y la cabra da propuesta
como una artista cualquiera.
Suena el trompeta su ritmo
y sin tener larga espera,
las señoras las carteras
recuperan con sus timos.
La labor tiene su esmero:
Una mesa en cubiletes
en los bolsillos se mete
apareciendo el trilero.
El vendedor de Cd´s,
saca del bolso su bolsa,
y sin pensarse la cosa...
¿me lo va a comprar usted?
Una meretriz errante
ofrece género amorfo;
y aparecen como golfos
un travestí y un tunante.
Un militar graduado
saluda a lo militar,
cuando acaban de pasar
la criada y su soldado.
El sacerdote muy serio
reparte sus bendiciones,
sin sentir las emociones
de la vida y su misterio.
Un coche corre veloz
y la poli lo persigue;
la sirena aúlla atroz
y atraparlo se consigue.
Llegando a subir Ciruela,
se encontrara ese teatro,
en el que canta la Sara...,
sus cuples con arrebato.

Esta es la tarde vivida,
en mi tierra..., hace un rato.

Emilio Medina Muñoz
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1 comentario:

EMMuñoz dijo...

Me suena mucho, Luis.

Gracias por mostrarlo.
Un abrazo.
Emilio.