19.3.09

Apocalipsis

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Es tarde

Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, el que es, y que era y que ha de venir, el Todopoderoso. Apoc. I-VIII.

Hay que matar a la bestia y a las fuerzas del mal que prevalecen actualmente sobre las fuerzas del reino.

Nubarrones amenazantes
negros profundos, terribles avanzan
implacables, progresan sin piedad
ciegan pupilas
siembran miedo, frío y oscuridad
la ira de Dios contra el hombre se esparcirá
siete plagas devastaran la humanidad

Premoniciones
tañen las siete trompetas
uno a uno los sellos se rompen
sangre, guerra, hambre, enfermedad
la muerte llega en manos de Abaddón el Exterminador
muere el Sol
anticipo de noches glaciares y eliminación
azul profundo, terrible, ciego
sin sol, luna, planetas, estrellas o universo

Vendavales furibundos arrasan
casas, árboles, campos, vida
furor devastador aniquilándonos

Encrespados océanos rojos
rojos de sangre y de inhumanidad
ni la inocencia calma la voracidad
golpean horadando impíos las rocas

Los ríos se desbordan anegando
aguas pestilentes oscuras
lagos de fuego y azufre
extinguiendo toda materia viva
sin contemplación

El Armagedón estalla
los volcanes erupcionan
la muerte se expande es de fuego
la tierra agoniza ante tal violencia
todo nuestro mundo no es más que un reflejo
en una tierra de sombras es convertida
para entonces estaremos todos muertos

–Si no hay cambios
es la hora del Juicio Final–

¡¡Dios!!

La tierra, el agua, el universo
todos los elementos hieráticos
están rabiosos contra nuestra insolencia
de nada sirven, las plegarias o los lamentos
de nada sirve nuestra contrición
ni toda la sangre nos redime del furor

–El Apocalipsis llego–

Es tarde
ya, no queda ni esperanza...

Alejandra Arqués Arranz


Nada queda
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ya no queda esperanza…
sombras y terror cubren la superficie
de la tierra devastada
ríos de fuego
se derraman sobre las ciudades
vidas consumidas
no hay palabras, sólo gritos
de terror
la insolencia es la plegaria
que Abaddón escucha
la muerte
la única redención que conoce
es tarde para la vida
el Día del Juicio Final
ha llegado
ahora que nada queda
recién ahora
quisiera ofrendarte mi corazón
que ya perdí...

Luis Alberto García
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