13.2.09

A veces

.
A veces cuando la casa
yace hogareña y solitaria,
se tiene la impresión
de haber viajado;
o de haber sido llevado a lejanías
de aventuras místicas,
y nevados estruendos.
Como si vivieran fantasmas
de otros años y otros tiempos,
que se liberan igual
cual cadáveres eternos
de un mismo vientre material,
y un mismo cuerpo.
O como si nada respirase,
y el ruido no fuese nadie más,
que un rancio y perdido resabio,
de las viejas casas y quintas de campo.

La sintonía melancólica
de los bosques lluviosos,
se traslada al recinto,
–Y ese momento–
enfermizo y acorralador
de perfumes como esos,
aves, duendes, hojas
y especias muertas
atrapan el filo
de aquel silencio.

A veces en lo oscuro,
la mesa medieval
se tiende de siniestro,
y como haciendo ante la nada
un juramento,
el nido se hamaca
boca dentro,
temblando...
los pedacitos familiares,
y los niños envueltos del recuerdo.

María Clara Besasso
.

No hay comentarios: