13.2.09

Morir de pie

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Estoy aquí...
ya hace mucho tiempo,
mientras la vida me duele
por dentro.
Temporada tras temporada,
mi alma no reverdece...
Mis brazos desnudos y huesudos
no dejan de implorar.
Igual, la lepra de mi piel
me va carcomiendo.
Pero estoy de pie
mi silueta se perfila
sobre el diáfano cielo,
y cuando está gris
parezco un despojo elegante
porque estoy de pie,
mi dignidad es morir de pie,
más... si el hombre me deja.

Y vino él, me vio y dijo:
“ya no sirve”
quise gritarle que aún sí,
tal vez en una dulce cuna,
cuyo balanceo me duerma sin quejas
o simplemente en el crepitar de
un ardiente fuego que
también calentara mis entrañas, mi savia
y algún hogar colmado de
pequeños sonrientes y traviesos.

Entonces, sólo así
dejará de preocuparme
no morir de pie.
Y con mi último aroma
de leña recién cortada
volveré a ser feliz.

Haydeé Blanco
.

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