1.2.09

Inobjetable

.
Yo tuve por costumbre
rasgar todas las cosas
y lanzarlas allí
donde no hay nadie.
Hoy las vigilias temerarias
acosan los pecados,
incontables pecados
que sostengo en mis manos
sin destino,
los miro de reojo
y esbozo como siempre
esa sonrisa inútil
que delata.
Fui ese vino añejado
en recintos clandestinos
que el miedo aprisionó
como a una fiera,
entonces comprendí
que el amor
tarde o temprano duele,
siempre duele.
El tiempo me cobró
su factura inobjetable.
Yo pago el precio.

Leda García
.

1 comentario:

Anónimo dijo...

El tiempo me cobró su factura inobjetable...muy buna Leda.
Boris Gold