8.2.09

Goma de borrar

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Hoy, un duende amigo
me vendió
una goma de borrar.
No quería comprarla;
estoy tan cansada
que me vendan cosas...
y lo que es peor,
las compro todas.
—Es mágica –me dijo–
Borra los cuchicheos
y malos ectoplasmas
que rondan y maltratan.
Siguió explicando:
—Fue fabricada con sabiduría,
con el alma de un grillo
y notas silenciosas
de una muda guitarra.
¡Y otra vez me vendieron
la esperanza!
El duende vendedor
se esfumó en el aire.
Con suma desconfianza
traté de borrar
una pequeña mancha
en la puerta de entrada de mi casa.
¡Cedió tan fácilmente!
Me animé:
borré la mueca triste
de alguien que pasaba y...
saludó sonriente.
¡Y borré tantas cosas!
Al "Amor desolado" de Cortés
le borré "desolado"
y sonó diferente.
Tentada estuve
de borrarme las penas
¡Pero con tanto amor fueron ganadas!
Eso sí, me borré la tristeza
y recobré la voz,
aquella de mi infancia.
Se resiste un tanto, una mancha
que se clavó en el alma,
pero ya cederá.
¡Ah, me olvidaba!
Todavía está en buen uso
mi goma de borrar mágica,
si entre tantos amigos
alguien la necesita...
se la presto encantada.

Matilde López Camelo
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1 comentario:

Anónimo dijo...

Como me gustaría compartir un poquito contigo esa fabulosa goma de borrar.
Boris Gold