5.2.09

Amor de barrio

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Después de un par de besos la prisa de mi boca se desbocó en lujuria. Transitó la pasión y abrió las puertas interiores de los laberintos terrenales. Pero yo, en un ayer detrás de una jarana encontré tristezas escondidas. Se trataba de una poesía encarcelada en un libro no leído. Decidí ser quien la libere y romper el candado de su enlutada soltería. Los versos escaparon dentro de un aerosol y se estrellaron en las paredes, en los baños y en los postes de luz. - (María me quiere) - (Te amo María) - Pero yo los grabé en su piel en forma de remiendos, martirizando cada pliegue de su cuerpo. Los recuerdos quedaron en las palmas de mis manos, en las yemas de mis dedos, en mi nariz. Siguen entrando por mis oídos y mis ojos. Ahora, el que más me asombra, el que más me persigue es el de aquella mirada piadosa: de una prostituta que sabía muy bien lo que es un metejón de adolescente.

Pascual Marrazzo
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1 comentario:

Anónimo dijo...

Entre los recuerdos del ayer, unos de los que más perduran..son los amores de barrio.
Boris Gold