18.2.09

Agua sobre agua

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Llueve
y el mar es pura bruma gris.
Las olas, como siempre,
en la tarea de levantar castillos
y volcarlos.
Cada tanto tose un trueno
y ahí va Ginger
remolcada por un jeep.
Breve entoldado, lancha blanca,
en animada charla
tres señoras, sentadas, se guarecen.
Pasa
y pasó su alargado casco.
Del éxodo, allá abajo,
sólo quedan las barcas varadas en la arena.
Y más lejos aún,
las olas pincelan un lienzo original,
empinados aludes de espuma alborotada
descienden verticales
por la anchura del mar.

Ana María Díaz Velo
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