24.2.09

Garófalo. Claudia Quinta... (fragmentro)

Ahora

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Hay muchísimos días donde ya no nos queda nada por hacer; son los que regamos de recuerdos. También están los que vendrán, ellos son los que guardan las promesas. Unos y otros, vividos o por vivir, nos hacen perder el tiempo, el presente y la vida. Por eso quiero estar contigo, porque me gusta verte, me embelleces la mirada, me endulzas el corazón y mis piernas tienden a correr como las de un niño. Es que llegaste y abriste las puertas de mi alma. Se me coló un amor desesperante, como ese que me dio por mi maestra de sexto grado y me daba la urgencia de ser muchacho. Paradoja que ahora, ahora también quisiera ser muchacho.
Se me ocurre que el invierno será mucho más soportable, cuando tomemos las riendas que nos darán las promesas de la primavera. Que aguantaremos, la plenitud y el ardor del verano, hasta que nos alcance la melancólica placidez del otoño. Que tu piel merece esa caricia que guardo escondida en el estuche de mis manos. Que tus labios y tus besos son los eslabones de una condena que me encadena. Se me ocurre ahora, porque ahora es sólo lo que vivo.

Pascual Marrazzo

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Bombista. Muestrario imprenta francesa ca. 1910.

Sin metáforas

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Noche callada
apenas llovizna.
El aire acaricia los árboles,
meciéndolos suavemente
en el jardín las rosas duermen
desprendiendo su aroma nocturno
los pequeños grillos.
Apenas se escuchan
no quieren interrumpir el momento.

El marco perfecto para soñar…
Para que inspirada mi mente divague,
construyendo metáforas,
plasmando bellos poemas,
que no tengan límites.
Aspirando el olor de la rosa,
sintiendo el aire acariciarme,
mientras la lluvia me baña...

Cuantas letras tejería yo esta noche
si su magia me envolviera,
sin embargo, egoístamente cierro los ojos
contengo mis sentidos…
Hoy sólo quiero pensar en ti
sin metáforas ni similitudes.

Sólo tu imagen en mi mente,
bebiendo la ambrosia de tus labios,
recorriendo tu espalda
lentamente con mis manos...
Sentir como mis venas se dilatan,
escuchando a mi corazón desbocado...
Cuando tus dedos...
dibujan mi cuerpo…
Mientras tu alma me embarga..

Cautiva…
de tus caricias,
de tus besos,
de tus brazos,
saciando al sed de mi alma.
Sólo quiero pensar en ti,
sólo quiero,
viajar en tu mirada.
Egoístamente te quiero mío
antes que llegue la alborada…

Morus Gómez
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Mago. Muestrario imprenta francesa ca. 1910.

El murmullo del agua...

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El murmullo del agua, me ha traído el recuerdo,
De tus ojos sonrientes, del aroma del viento.
Me parece que a veces, me llegas desde lejos,
Pero cuando te toco, se deshace tu cuerpo.

En este día el agua, me regaló mil besos,
De esos que fueron tuyos, tan dulces y tan frescos.
Me roció con espuma, parecida al encuentro,
De tu cuerpo y el mío, al abrazo de enero.

Te busqué en cada gota, que mojaba mi pelo,
Me hundí en el lecho claro, en busca del ensueño.
Sin embargo tus brazos, tan fuertes y tan recios,
No cubrieron mi torso, ni me cobije en ellos .

En este día claro, te encontré por momentos,
Cuando hundía los pies, en el remanso fresco.
El murmullo del agua, me trajo por momentos,
El perfume de entonces, el alado recuerdo.
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Gracia Gadel
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Bombero. Muestrario imprenta francesa ca. 1910.

Baires Hoy

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No es paranoia. Seguro. Pero es algo más que precaución. No quiero decir que fuese miedo, por qué no queda bien, pero con todas las cosas que están pasando en el barrio, uno andaba de noche (ahora también de día) con gran precaución y mirando para atrás, como si fuese un perseguido.
Las precauciones parecen pocas después de lo que le paso a Ximena. Un compañero de trabajo insistió en llevarla hasta la casa porque el sol ya se había escondido, y al detener el auto, cada uno de ellos sintió –él del lado izquierdo, ella del lado derecho– sendos metales fríos en sus cabezas. Lograron mantener una aparente tranquilidad y entregaron todo sin resistencia, pensando sólo en el pellejo.
Éste y otros cercanos relatos me vinieron rápidamente a la mente cuando, bajo una fría garúa, rumbo a mi casa lo vi a menos de una cuadra.
A una velocidad imposible circularon por mi imaginación numerosas posibilidades: la primera fue el cálculo de los metros hasta la puerta de mi casa, y si podría llegar antes que él. Me di cuenta que no porque estábamos a una distancia similar y él era más joven y de piernas más largas. Seguidamente resolví retroceder, pero ¿hacia dónde? La avenida más cercana estaba a casi tres cuadras, pero no era imposible y me animaba a correr, pero justo en una relojeada hacia atrás vi, a menos de 70 metros otro que avanzaba con la misma seguridad del que venía de frente.
El pensamiento siguiente fue tocar el timbre del vecino más cercano, pero estimé que nadie me iba a atender porque después de las 20:30 ¿quién abre una puerta? ¿Gritar? No. Por varios motivos: primero porque no es de machos, segundo porque no tendría volumen suficiente ya que hasta la garganta se me había subido una especie de nudo, y el más convincente ¿saldría alguien a ver que pasaba? Creí que no.
Mientras tanto él avanzaba, con paso displicente pero firme, con esa firmeza que tienen los ganadores, los que no sienten miedo, o aquellos que ya están jugados y de vuelta de todo. El reflejo por el agua en su ropa me permitió levaba una chaqueta o un camperón de cuero, ¿y las manos? ¿Cómo llevaba las manos?
En la izquierda parecía tener algo así como un pequeño portafolio sin manija, y no pude dejar de deducir que ahí podría tener el aparato de "trabajo".
Cada vez más cerca. Y de repente ya no pude verle la cara porque la pobre luz de la calle había quedado detrás de él, y cada vez más cerca.
Trate de tranquilizarme y hacerme la idea de que no habría violencia, y me puse a hacer el balance de lo que iba a entregar: el anillo de casamiento, el reloj, recuerdo del viejo, el ronson dorado, 230 pesos, pero lo pero de todo los papeles que llevaba en el portafolios, y lo documentos, con todo el incordio que significa obtener los duplicados. Pero también rápidamente me dije, ¿que te importa todo eso si decide hacerte boleta? Y en menos de un segundo vi la cara de todos y cada uno de la familia, de los amigos, y yo, que me la doy de católico ni me acordé de rezar, y sólo pensé en el "flaco" cuando lo tenía encima. Estaba a menos de tres metros cuando se soltó los botones del camperón, llevó su mano derecha hacia la cadera de ese lado y desenfundó su teléfono celular. Marcó y al pasar a mi lado habló: Quedate tranquila querida que ya estoy llegando a casa.


Domingo Delledera

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General... Muestrario imprenta francesa ca. 1910.

23.2.09

Idea de fama y fortuna

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–Declaración de principios–
Escribimos para no morirnos
de realidad
..............................Abelardo Castillo

Podrán no creerme
pero no estoy en esto
para hacerme rica ni famosa.
Eso es imposible:
rica no voy a ser nunca
porque llevo toda una vida
invirtiendo mis sueldos en deudas.
Y famosa...
¿a quién le interesa la fama
sabiendo que la fama
es puro cuento?
Podrán no creerme
pero estoy en esto
porque es sólo esto
lo que me hace saber
que aún sigo viva.
Porque es esto
o morir confinada
en una celda acolchada
en el pabellón de máxima seguridad
del mejor loquero del mundo.

Podrán no creerme
pero estoy en esto
(y ya lo he dicho antes)
porque es mi único
espacio de libertad.

Podrán no creerme
pero he dicho mi verdad.

María Rosa León
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18.2.09

Violinista. Muestrario imprenta francesa ca. 1910.

Agua sobre agua

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Llueve
y el mar es pura bruma gris.
Las olas, como siempre,
en la tarea de levantar castillos
y volcarlos.
Cada tanto tose un trueno
y ahí va Ginger
remolcada por un jeep.
Breve entoldado, lancha blanca,
en animada charla
tres señoras, sentadas, se guarecen.
Pasa
y pasó su alargado casco.
Del éxodo, allá abajo,
sólo quedan las barcas varadas en la arena.
Y más lejos aún,
las olas pincelan un lienzo original,
empinados aludes de espuma alborotada
descienden verticales
por la anchura del mar.

Ana María Díaz Velo
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¿Golondrinas? Muestrario imprenta francesa ca. 1910.

Sin palabras

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El crepúsculo cae sobre la ventana de nuestro hogar, en tanto, mi compañera de toda la vida y yo observamos la despedida de esa tarde de otoño. El espacio que ocupamos se llena de silencio, sólo intercambiamos una mirada y en ese gesto la historia de nuestras vidas arrebata el momento. La alegría y la pena se transforman en una única imagen de calidez y respeto mutuo. Nuestros hijos crecieron así, en ese ámbito de solidaridad y afecto. Ese mismo rincón de luz, que ahora me tiene a su lado, fue testigo de nuestros sueños.
De pronto, Ella abre la ventana y echa unas migas de pan hacia la vereda que, poco a poco, se puebla de palomas. El rostro de Ella asombra de alegría y observo sus manos delicadas apoyarse en mi brazo izquierdo. Ella sabe que siempre estuve así, amparándola. Los años no han pasado en vano y las cosas de la vida vienen y se van. Pero ese es el momento que no debo olvidar porque atrapa mi sensibilidad. Las palomas han comido su porción de pan molido y se aprestan a volar. Ella cierra la ventana y con sus ojos humedecidos por algunas lágrimas que asoman, apoya su rostro en mi pecho. Es el tiempo de decir que el amor no requiere de palabras.


David Rosario Sorbille
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Obispo bizantino. José Luis Salinas. Historia del traje.

Algo tuyo

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No te hablaré a menos que lo intentes, le dice, pidiéndole un poema de esos que tanto le gustan y a ella tanto me cuestan.
¿No me hablarás?, contestó sin dejar de sonreír mientras sus ojos brillaban de ese modo tan especial.
No, quiero algo tuyo sólo para mí, algo que no le hayas regalado a nadie antes.

El miércoles siguiente, San Valentín, él recibió un pequeño paquete envuelto impecablemente para regalo. Dentro encontró un soneto dedicado a él, la pluma con que estaba escrito, y los dos dedos que sujetaban esa pluma.

Magdalena Márquez

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Soldado bizantino. José Luis Salinas. Historia del traje.

Ojos

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Tus ojos (P.219)

Con estos ojos que miré tu ausencia
por esa voz por la que estoy atada
en esa luz en que quedé angustiada
en la sombra que dibujó tu esencia.

Es un cruel desengaño el que te rezo
escondiendo miradas en tu sueño
he llorado tu amor, te quiero el dueño
del amor que es convicto y es confeso.

Llorando está una copla entre mis manos
en cascada de luna y de lucero,
la lluvia se convierte en aguacero.

Mis ojos de tu amor son artesanos
son cirios escarlata y aduleros,
tu mirada... dos ojos altaneros.

Stefanía Ceruti
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Esos ojos
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No me gusta que esos ojos no me miren;
no me agrada y me asaltan mucho celos
cuando apartas de tus ojos esos velos,
y provocas que otros ojos los admiren.

Voy sufriendo con mis dudas y agonías,
cuando entornas las pestañas de tus ojos,
yo me pongo por mi ira en tono rojo
cuando pienso que a otros ojos mirarías.

Si te marchas sin mirar, delicia mía,
a este mártir del amor que estas celoso,
mataras en su sentir, lo mas hermoso.

Una carta de amor en poesías
es mi envío sincero y delicioso,
a la bella mirada que me envías.

Emilio Medina Muñoz
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Dama bizantina. José Luis Salinas. Historia del traje.

¡Celos!

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Yo siento celos de las tiernas flores
que su perfume en tu sentir derraman
y todo el pecho en su fervor aclaman
cuando en tus manos rompen en temblores

Celos por este mi dolor callado
que no puedo soltar aunque quisiera
y muda quedo en desolada espera
de esperar en vano lo esperado

Tengo celos del Sol porque te besa
de las olas del Mar que precipitan
todo el dolor del cual me tienes presa...

¿Dónde nace el clamor? ¿...dónde palpitan?
los tormentosos celos que posesan
todo el Amor y el Alma que me habitan…

Norma Alicia Estuard
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13.2.09

Virgen de la ternura. Arte bizantino. Escuela de las islas.

Morir de pie

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Estoy aquí...
ya hace mucho tiempo,
mientras la vida me duele
por dentro.
Temporada tras temporada,
mi alma no reverdece...
Mis brazos desnudos y huesudos
no dejan de implorar.
Igual, la lepra de mi piel
me va carcomiendo.
Pero estoy de pie
mi silueta se perfila
sobre el diáfano cielo,
y cuando está gris
parezco un despojo elegante
porque estoy de pie,
mi dignidad es morir de pie,
más... si el hombre me deja.

Y vino él, me vio y dijo:
“ya no sirve”
quise gritarle que aún sí,
tal vez en una dulce cuna,
cuyo balanceo me duerma sin quejas
o simplemente en el crepitar de
un ardiente fuego que
también calentara mis entrañas, mi savia
y algún hogar colmado de
pequeños sonrientes y traviesos.

Entonces, sólo así
dejará de preocuparme
no morir de pie.
Y con mi último aroma
de leña recién cortada
volveré a ser feliz.

Haydeé Blanco
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Virgen de la ternura. Arte bizantino. Escuela de Constantinopla.

A veces

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A veces cuando la casa
yace hogareña y solitaria,
se tiene la impresión
de haber viajado;
o de haber sido llevado a lejanías
de aventuras místicas,
y nevados estruendos.
Como si vivieran fantasmas
de otros años y otros tiempos,
que se liberan igual
cual cadáveres eternos
de un mismo vientre material,
y un mismo cuerpo.
O como si nada respirase,
y el ruido no fuese nadie más,
que un rancio y perdido resabio,
de las viejas casas y quintas de campo.

La sintonía melancólica
de los bosques lluviosos,
se traslada al recinto,
–Y ese momento–
enfermizo y acorralador
de perfumes como esos,
aves, duendes, hojas
y especias muertas
atrapan el filo
de aquel silencio.

A veces en lo oscuro,
la mesa medieval
se tiende de siniestro,
y como haciendo ante la nada
un juramento,
el nido se hamaca
boca dentro,
temblando...
los pedacitos familiares,
y los niños envueltos del recuerdo.

María Clara Besasso
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11.2.09

Dell Libro Aromas y Huellas... de Néstor Elias

A los cincuenta años

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A los cincuenta años de ser parido,
yo mismo me hago una cesarea y nazco
y me inscribo en el registro civil de los poetas
con el nombre que me otorga cada verso.

Y hago esto,
a párpado abierto
y marea numerosa y absoluta,
a corazón borracho de sol
y manantial de lámpara sincera,
a carrusel de espigas altas
y sílabas de doble filo.

Con mano firme y el bisturí más fino
corto el cordón umbilical de la palabra
y la libero del limbo que la encerraba,
la arranco de cuajo del diccionario
con los forceps del sentimiento,
la cuelgo un momento por los pies
y le sacudo en la espalda
hasta que lloran sus letras
como si fuera la primera vez
que el aire hincha sus pulmones.

Entonces la escribo en el papel
e inicio un nuevo parto desgarrado
hasta forjar con todas ellas un verso
y, verso a verso, el conjunto del poema
recibe el alta literaria en las páginas de un libro.

Después coso la herida
con el hilo tierno del olvido
en el rincón sin lluvia
de alguna vieja estantería
y un pen drive medio desierto.

Fernando Luis Pérez Poza
(Pontevedra. España.)

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10.2.09

Del Libro Aromas y Huellas... de Néstor Elias

En la eternidad

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El mar flota sin sueños
navega con el soplido errante
de un vagabundo dormido.

En el umbral inabarcable
de la belleza
aparece la virginidad de tu piel:

nace el manejo del tacto.

Sobre tus caderas de mármol
cincelan orfebres poseídos
trabajando sin descanso.

Juan Pomponio
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Del Libro Aromas y Huellas... de Néstor Elias

¡Juá!

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A uno lo empuja la necesidad de ver, al ver, conocer, al conocer, comprender, al comprender, vivir ese conocimiento. El Bosque, y más aún si es semisalvaje, nos ofrecen todas esas posibilidades, a pesar de la incertidumbre. Uno es valiente pero desconocer qué tipo de habitantes pueden aparecer hace que esa valentía le ceda el lugar a esa otra actitud a la que le podemos llamar ¿recelo? Además si caminamos el Bosque (hay Bosques y Bosques) acompañados de niñas y niños, debemos tener mucho cuidado. La prudencia sobre todas las cosas.
¿Vamos caminando o a caballo? Primero nos pusimos de acuerdo. La resolución fue unánime, nos miramos, la mirada ayuda a que aparezca el espíritu: ¡vamos a caballo! Avanzamos, aquel Bosque ¿tenía confines? Uno puede tener más de una actitud “visitando” un Bosque. Puede sentirse “pariente” de los árboles (deben tener sensibilidad) había un vecino (ahí, en Santa Inés, Misiones, viejito él) que afirmaba que algunas plantas se secan por sentirse tristes. Yo, no lo discuto, lo desconozco.
No se si estaba bien que sutilizara tanto, pero me encantaba la conversación de los chicos, que eran una parte de la grandeza del Bosque, las preguntas de los más chicos eran impensadas: “¿cómo se comunican los animales?” “¿cómo saben dónde viven para volver a su casa?” El abuelo intentaba darles respuestas claras, simples, yo, prefería escucharlos, me divertía lo que imaginaban... “Todos los seres somos máquinas, las flores, los pájaros, todos los animales somos como máquinas,” dijo Eloy, ¡juá! “¿qué, nosotros también?” Preguntó Benito, “Eso dice mi maestro” le respondió Eloy “¿Sabrá?” repreguntó Benito ¡juá! Marcos cambió de tema, a mi me sorprendió. No esperaba ese comentario de un niño de catorce años: “Todos hablan sobre el fin del mundo ¿ocurrirá?” ¡juá! “¿o será que alguno quiere que se termine?” “y, siempre hay un interesado, sería una buena noticia para la televisión” fue la ocurrente respuesta de Paulo. ¡juá!. El que se reía de esa manera, tan original, con un solo juá, me había llamado la atención, observaba todo y no decía una palabra, sólo festejaba los dichos de los otros pibes con un ¡juá! Se llamaba Antolín.
Una nube de mariposas, inundaba el claro del Bosque. La orquesta de las aves nos endulzaba los oídos, si así se puede expresar la grata sensación que producen sus trinos. Ya casi salíamos del Bosque.
En el grupo de chicos quedó como hecho sobresaliente la risa de Antolín, a partir de aquel paseo, ese fue el nombre que le quedó, lo llamaban ¡Juá!...

Ángel Catalano

Del Libro Aromas y Huellas... de Néstor Elias

Constantes de Howard

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Constante Nº 35:
El ahorro es la base de un sinfín de privaciones.
Ahorrando, quizás se llegue a algo. Hay que compararlo con lo que quedó en el camino.
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Constante Nº 73:
En todo grupo humano hay siempre un imbécil como punto de referencia.
Dr. César Augusto de la Vega
Esta es una de las observaciones más certeras e infalibles que he encontrado. Cuando mi distinguido amigo la formuló, me pareció que exageraba, pero nunca pude conocer la excepción a esta regla. Hay círculos en que el imbécil viene mimetizado y no es fácil establecer su presencia. Pero basta dejar transcurrir algún tiempo y aflorará en todo su esplendor.
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Jorge P. Howard
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Del Libro Aromas y Huellas... de Néstor Elias

Boca Chiussa

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En ningún lugar mi voz
golpea y se reparte
............................total

a las palabras
se las lleva el viento
medita la razón.
Es de cautos
cerrar la boca a tiempo,
decía mi madre
en tanto hablaba yo
con la boca, los ojos,
los miembros.
Quedé vacía de sonidos propios
fui mezquinando gestos
y no alcé más los brazos
para abarcar el mundo
............................total
el universo está en nosotros,
terciaron los ojos inversos.
La Tierra se aleja imperturbable
sin su atracción
va errático mi cuerpo.

Ana María Díaz Velo
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8.2.09

Libro de Horas del Duque de Berry: DICIEMBRE // Francia. Miniatura gótica. S. XV

Trenzando utopías en el viento

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–Punta de vacas, 4 de mayo de 2004–

Aquí estoy
,
como tantos otros,
aquí estoy.
Montando esas alas del intento,
pájaro en extinción
que atraviesa el tiempo.

Aquí estoy,
como tantos amigos,
aquí estoy.
Poniendo los sueños en movimiento,
sueños de liberación
más allá del tiempo.

Aquí estoy,
evadiendo y enfrentando la traición,
aquí estoy.
Trenzando utopías en el viento,
a puro corazón,
tramando imposibles movimientos.

Aquí estamos,
Los unos, los otros, los eternos...
Transitando la época a puro intento
a fuerza de coherencia
van nuestros sentimientos.

Aquí estamos.
Fabricando la acción.
Abonando el crecimiento.
Aquí estoy, junto a otros aquí estoy,
escuchando la voz en el viento.

Aquí estoy.
.
Néstor Elias
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Libro de Horas del Duque de Berry: NOVIEMBRE // Francia. Miniatura gótica. S. XV

Goma de borrar

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Hoy, un duende amigo
me vendió
una goma de borrar.
No quería comprarla;
estoy tan cansada
que me vendan cosas...
y lo que es peor,
las compro todas.
—Es mágica –me dijo–
Borra los cuchicheos
y malos ectoplasmas
que rondan y maltratan.
Siguió explicando:
—Fue fabricada con sabiduría,
con el alma de un grillo
y notas silenciosas
de una muda guitarra.
¡Y otra vez me vendieron
la esperanza!
El duende vendedor
se esfumó en el aire.
Con suma desconfianza
traté de borrar
una pequeña mancha
en la puerta de entrada de mi casa.
¡Cedió tan fácilmente!
Me animé:
borré la mueca triste
de alguien que pasaba y...
saludó sonriente.
¡Y borré tantas cosas!
Al "Amor desolado" de Cortés
le borré "desolado"
y sonó diferente.
Tentada estuve
de borrarme las penas
¡Pero con tanto amor fueron ganadas!
Eso sí, me borré la tristeza
y recobré la voz,
aquella de mi infancia.
Se resiste un tanto, una mancha
que se clavó en el alma,
pero ya cederá.
¡Ah, me olvidaba!
Todavía está en buen uso
mi goma de borrar mágica,
si entre tantos amigos
alguien la necesita...
se la presto encantada.

Matilde López Camelo
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7.2.09

Libro de Horas del Duque de Berry: OCTUBRE // Francia. Miniatura gótica. S. XV

Pasos perdidos

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Perdiendo los pasos
en silencio,

huellas de sal
sobre una tierra seca,
creer que en la niebla,
inmersa en ella
se encuentra la otra vida.

Un palpitar de brotes,
crepuscular fragancia,
azul,
las nubes de humo,
la vida es ésta,
tras la niebla no hay nada,
solo los pasos,

huellas,
sal y tierra seca.

Susana Duro

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Libro de Horas del Duque de Berry: SEPTIEMBRE // Francia. Miniatura gótica. S. XV

Los espejos

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Curiosa Aldea en la que vivimos.
A la distancia.
Con los ANDES de por medio.
Te tengo atrapado en mi lámpara de Aladino
Y escucho en mis solitarios momentos
tus tiempos de ermitaño.
Entre mi fragilidad de sirena y tu firmeza de pirata en aguas extrañas,
te tengo aprisionado en ese mundo que creamos entre ambos.
Cada cual a su modo.
Con planos de doble fantasía
bruñidos de gemela realidad.
Aquel día en que los prejuicios no importaron,
también estuve yo,
a pesar de ti mismo.
Tu ser y mi ser circunstanciales
se toman de las manos
vivificando los recuerdos.
Es así como se comunican los Aleph.
Está escrito en el acta de nacimiento de
Todos los Aleph.

Alba Bascou
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Libro de Horas del Duque de Berry: AGOSTO // Francia. Miniatura gótica. S. XV

La locura y la mosca

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Termino de almorzar, pido permiso para levantarme de la mesa y subo volando a mi cuarto para jugar a lo que más me gusta cuando estoy solita. Yo actúo, soy la mejor actriz y me sé todas las escenas, y la mejor de todas es cuando el príncipe azul me rescata porque estoy en peligro de muerte. ¡Eso sí me gusta mucho! Pero tengo poco tiempo para actuar porque cuando aparecen mis hermanos me da vergüenza, ellos me miran y se ríen de mí.
Mi mamá sube un rato después y va al baño, después se asoma a la puerta para preguntarme si hoy también estoy segura que no dormiré la siesta. Digo que no con la cabeza y le prometo quedarme muy calladita dibujando y pintando.
Nunca supe por qué mi mamá me obligaba a dormir cuando había sol. Antes yo me hacía la dormida pero siempre me descubría porque decía que ella escuchaba todo, hasta el volar de una mosca, cosa que no entendí nunca porque en mi dormitorio no hay moscas.
Mi mamá desaparece y vuelvo a jugar a ser actriz hasta que los actores y el público se van a dormir la siesta y luego me siento a pintar porque también el príncipe azul se fue a dormir.
Frente a mi escritorio hay una silla con cinco maderitas en el asiento, pero dos están sueltas y cuando cenamos, mi mamá reniega con mis hermanos para que claven las maderas porque el ruido la vuelve loca. Eso tampoco lo entiendo bien y me asusta mucho porque yo no quiero que mi mamá se vuelva loca. Debe ser muy feo tener una mamá loca.
Dibujo y pinto muy tranquila y sin molestar y ni siquiera canto un poquito. Me arrimo al escritorio haciendo que la silla se vaya hacia adelante entonces las dos patas traseras quedan en el aire, después apoyo toda la silla en el suelo y las dos maderitas sueltas hacen un ruido gracioso al caer: tzac-tzac. Me arrimo hacia adelante y… tzac-tzac, y otra vez hacia adelante y… tzac-tzac. ¡Eso sí me gusta mucho! Me divierto tanto que me olvido que el ruido y la mosca que nunca vi vuelven loca a mi mamá.
De pronto escucho: Luuupiii, traeme una maderita… Mientras levanto una de las maderas sueltas de la silla, llamo en silencio al príncipe azul para que me salve de esta situación peligrosa. Entro despacito en la habitación de mamá cerrando un poco mis ojos para ver mejor. Ella pide que me acerque a su cama, entonces me pega con la maderita en la cola. Me duele bastante pero aprieto mis labios para no llorar delante de ella y cuando vuelvo a mi habitación lloro mucho por la traición del príncipe azul que no me rescató.
No entiendo por qué mi mamá me pega, no sé si es porque se está volviendo loca o porque tal vez hay una mosca escondida en mi pieza a la cual yo nunca he visto volar.

Analía Pascaner
Publicado en la revista literaria con voz propia nº 24

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Libro de Horas del Duque de Berry: JULIO // Francia. Miniatura gótica. S. XV

Julio Carreño / Romance con sonetos

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Fue allá en Mercedes
un poco más acá del novecientos
Se llamaba Carreño
Julio Carreño creo
¡pero eran otros hombres y otros tiempos!

Los cajetillas en las madrugadas
hacían blanco en la torre de la iglesia
deteniendo las horas con sus balas
Los compases del tango aun orillero

Movían firuletes en el viento.
La corte y las carreras como signos
que señalaran pasiones y hechos
tironeaban la vida de los hombres

y en una esquina, en un entrevero,
sentaba sus reales nuestro malevo:
pantalón francés, pañuelo al cuello

botín de punta, taco y chambergo
–figura que del barrio era un eco
usaba a los prostíbulos de reino–

Fue allá en Mercedes
lo llamaban Carreño.
Algo bajo, flaquito, corajudo,
Delincuente y malevo.
Él tampoco decía ¿cuántos son?
sino ¡vayan saliendo!

Lo contaron a veces las revistas
–hoy dicen a los jóvenes los viejos
señores mercedinos que lo vieron–
con un poco de orgullo en la sonrisa

y en el tono un mucho de misterio.
Fue descuido o engaño o entrevero
–y se acalla la voz por el respeto–
quedó rodeado, solo y ¡esto es cierto!

Sin facón ¿entendieron? Sin facón
tuvo a todos quince minutos lejos.
El poncho, como escudo, sobre el brazo

los ojos, como ascuas y en el pecho
su coraje, su astucia y el orgullo
de aquellos mercedinos que lo vieron.

En unas romerías españolas
en Mercedes,
un poco más acá del novecientos.
Gritó el Coronel ¡es un valiente!
y los otros dejaron a Carreño.
Aguafuerte de tango
bajo y chambergo
Una sepia de campo,
poncho y cuchillo
y un recuerdo que es cuadro
de otros tiempos.

Lo dicen a los jóvenes los viejos
señores mercedinos que lo vieron.


Graciela Zolezzi Faure
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Libro de Horas del Duque de Berry: JUNIO // Francia. Miniatura gótica. S. XV

Fértil aridez

.
La mirada de los gnomos
sacude los cipreses.

Una lluvia azulada tintinea
sobre las baldosas del recuerdo
y en el silencio de la noche apocalíptica,
la aurora muere.

La tempestad del silencio
destruye las compuertas del alma.

Se astilla la piel.
El germen espera.

Liliana Spaltro
.
Libro de Horas del Duque de Berry: MAYO // Francia. Miniatura gótica. S. XV

En esta estación el amor no para

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La cara es un mapa, marcada de angustias
esa boca habla de penas y dolor
lo suyo es cual libro, de hojas ya mustias
y sus lágrimas riegan...a una triste flor.

En su cuarto frío, de soltera humilde
infinitos deseos que supo llorar
la pasión ausente, no asomó en su rostro
un mudo testigo...el cristo en su altar.

Pasó tantos años esperando un milagro
a base de ruegos, cansada de soñar
las noches tan largas y el ingrato tiempo
enferma su almita...se quiere escapar.

La piel arrugada y sin brillo en los ojos
nos cuentan una historia, que no fue de a dos
sola en la camita de la pieza oscura
nos dice que ella...se muere de amor.

Las nubes arriba, en el firmamento
con letra indeleble irán a escribir
una novela triste, con olor a vida
tal vez entre ángeles...deje de sufrir.

Se dibuja una estela, que vuela hasta el cielo
los duendes se apartan y la miran pasar
ellos son concientes, que el tiempo se ha ido
le llegó la hora...de la gran verdad.

Boris Gold

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5.2.09

Libro de Horas del Duque de Berry: ABRIL // Francia. Miniatura gótica. S. XV

Escombros

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[...en cinco idiomas, pero parece que ni aún así lo entienden...]

Escombros

En el llanto del niño
que entre escombros busca
la materna mano rígida,
soy lágrima impotente
y voz amordazada
en la acústica de un eco,
que sobrevive enlutada

Décombres

Dans il pleure du gamin
que parmi les décombres Il cherche
la maternelle main rigide,
je suis comme une larme impuissante
et une voix baïllonnée
dans l’acoustique d’un écho
que survivre á un profonde deuil.

Macerie

Nel pianto del bimbo
che fra le macerie, cerca
la materna mano rigida,
sono lacrima impotente
e voce soffocata
nell’ acustica di un eco,
che luttuosa sopravvive.

Debris

In the weeping of a child
among the debris
he is looking for his mother’s
motionless figure.
I am a barren teardrop
and a muffled voice
in the acoustics of an echo,
surviving only by mourning

Обломки

В плаче ребёнка,
который среди обломков
ищет застывшую материнскую руку,
я слабая слеза,
я немой, печальный голос,
выживающий в звучании далёкого эха.

Viviana Walczak
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Libro de Horas del Duque de Berry: MARZO // Francia. Miniatura gótica. S. XV

A Juan Gelman

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Él dijo que algún día la belleza vendrá
y cantó a los hijos negados de la historia
continuó lanzando versos ante el odio
creó poesía desde las ruinas de la poesía
prologó las batallas en poemas de Urondo
se afirmó en la memoria contra el sufrimiento
fue más que un grito solitario
alimentó de rocío nuestros olvidos
reunió en papeles los pedazos de un país
fue la casa en la soledad y el ostracismo
renovó la luz donde la sombra se acostó
abrazó el silencio desde la identidad
transformó los vientos en armas de coraje
tradujo la ira en la noche del mundo
fue otra vez la mañana en la ciudad despojada
el hombre de carne y metáforas y huesos
testigo viviente de un tiempo de tragedia
que nos enseña a ser dignos aun después de la muerte
hermano mayor en el largo camino
poeta de nuestras caídas y resurrecciones
que nos alienta desde el fondo del espejo
y será la belleza y vendrá por nosotros


David Antonio Sorbille
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Libro de Horas del Duque de Berry: FEBRERO // Francia. Miniatura gótica. S. XV

Destinos de un cuarto de hora

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Así fue como conocí a la mujer de mi vida. Estaba yo en medio de una inquieta manifestación pública, cuando inesperadamente una oleada de gente nos juntó. Más que descubrirnos, nos reconocimos. Más que aproximarnos, nos gravitamos el uno al otro como las estrellas binarias. Lo recuerdo bien: pudimos comulgar, y entre gritos y empujones ambos comprendimos que finalmente nos habíamos encontrado. Muy pronto otra marea humana nos separó; fue un gigantesco manotazo de muchos cuerpos que nos quitó el regalo que nos había ofrendado hacía un rato nomás. Y desde entonces nada supe de ella (¿o acaso alguien piensa en números telefónicos o direcciones cuando se está en pleno éxtasis?) Tan unidos nos creíamos, y tan felices. Así fue como perdí a la mujer de mi vida.

Maximiliano Sacristán
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Libro de Horas del Duque de Berry: ENERO // Francia. Miniatura gótica. S. XV

Amor de barrio

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Después de un par de besos la prisa de mi boca se desbocó en lujuria. Transitó la pasión y abrió las puertas interiores de los laberintos terrenales. Pero yo, en un ayer detrás de una jarana encontré tristezas escondidas. Se trataba de una poesía encarcelada en un libro no leído. Decidí ser quien la libere y romper el candado de su enlutada soltería. Los versos escaparon dentro de un aerosol y se estrellaron en las paredes, en los baños y en los postes de luz. - (María me quiere) - (Te amo María) - Pero yo los grabé en su piel en forma de remiendos, martirizando cada pliegue de su cuerpo. Los recuerdos quedaron en las palmas de mis manos, en las yemas de mis dedos, en mi nariz. Siguen entrando por mis oídos y mis ojos. Ahora, el que más me asombra, el que más me persigue es el de aquella mirada piadosa: de una prostituta que sabía muy bien lo que es un metejón de adolescente.

Pascual Marrazzo
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1.2.09

La casa

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Escalera caracol
caracoleando escondidas y
toboganes de mármol
elegante
junto al ascensor
de comienzos de siglo

Hacia la terraza
la sala,
las habitaciones amplias.
Y esos patios embaldosados de personajes
repetidos.
Imaginarlos jugando
a la rayuela.

Bajando, la fuente de verano,
el chorro del monstruo verde
soportando el calor
en tiempo de carnaval.

¿Qué osadía imaginó todo?

Bisabuela ovalada
frente a la estatuilla Luis XV
y el living pleno de azul prohibido
mullido
íntimo
Y los cupidos de bronce recibiéndome a cada tanto.
Y el pino de Navidad.

Bisabuelo, rondaste por las salas,
con porte refinado,
que animaste
con el espíritu aventurero de tus bigotes italianos.


María Silvia Pérsico
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¿Adónde?

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Si nosotros nos revelamos incapaces de alcanzar una cohabitación y acuerdos con los árabes, entonces no habremos aprendido estrictamente nada durante nuestros dos mil años de sufrimientos y mereceremos todo lo que llegue a sucedernos. Albert Einstein. Carta a Weismann, 1929.

Tú,que haz sufrido la persecución
y los campos de concentración ¿por qué
repites en otros tu historia?

¿Adónde está el corazón que creó la guerra?
¿En qué cuna diabólica se cebó con sangre?
¿Qué ejército de violentos mantienen sus latidos?
Corazón de venenos y venganzas
de ambiciones e intolerancias.
Corazón manchado con mil muertes,
salpicados por heridos,
¿No te aturden tantas víctimas inocentes?
Cruel corazón, vives con las armas que necesitan venderse ,
entre avaricias y soberbias marchas al campo de batalla.
Corazón que te bañas en mares de sangre y gritos desgarradores.
Corazón sumergido en el rencor y el odio,
en alaridos insultantes germinas luchas bestiales.
Corazón vacío, hueco,
tus cenizas olerán a sangre de inocentes.

Stella Maris Taboro
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Torrentes Hematíes

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Bajan por nuestras venas
torrentes de hematíes
fulgurantes de energía.
Surge, humano ser, de tu arcilla incomprensible.
Levántate y toma conciencia de que eres.

Alzo mi brazo
con la mano llena de mieses
arrancadas a mi fatiga.
Con la boca llena de miel,
el alma, de estupor
por el enigmático don de la vida.
Dilato mis pulmones
con la luz de la mañana.
Dejo que mi piel se embeba de caricias de viento
de susurros de alas.

Yérguete, mortal.

Lavo mis labios con manantial de monte.
Depuro mis pensamientos con los soles.
Siento que puedo ser bueno, justo, libre.
Que mi cuerpo animal es sólo circunstancia.

Siento que soy también polvo de estrellas.

Y que soy chispa de Dios.
Porque Él me ha modelado con sus manos
su palabra
su voluntad y su esencia.

Siento que podría ser mar, tierra, flor.
Yo soy el que elige. Tierra, mar, flor
o desecho...
¿Ser nieve, luz
caridad, veneno
compasión, perversidad?

Bajan los ríos
por las venas encendidas
No sé por qué soy
pero soy.
*
Lo que al Hombre le toca
es emprender el camino del retorno.

Nisa Forti
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Inobjetable

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Yo tuve por costumbre
rasgar todas las cosas
y lanzarlas allí
donde no hay nadie.
Hoy las vigilias temerarias
acosan los pecados,
incontables pecados
que sostengo en mis manos
sin destino,
los miro de reojo
y esbozo como siempre
esa sonrisa inútil
que delata.
Fui ese vino añejado
en recintos clandestinos
que el miedo aprisionó
como a una fiera,
entonces comprendí
que el amor
tarde o temprano duele,
siempre duele.
El tiempo me cobró
su factura inobjetable.
Yo pago el precio.

Leda García
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