10.1.09

Viaje

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Viene de luces
con acequias repletas
de prólogos irreverentes
de manchas y gozos.

Sorteando, con algún respeto,
esas lágrimas que tiemblan
ante terrazas sombrías.
Nos huele hasta el disparate
de empolvar la mirada
con fortaleza de trueno.

Nos abre la piel
con un cuchillo otoñal
de delicias ignoradas,
cancelando el tanteo axial.

Nos reside
en playas que crujen
cuando desembarca el miedo,
y nos llevan por delante
el hambre de nombres
que se van al siempre.

Después, sin ruido,
se vuelve terminal
por la misma fisura
por la que llegó.

Elsa Fenoglio
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1 comentario:

Anónimo dijo...

El hambre de nombres que se van al siempre...me encantó.
Boris Gold