2.1.09

La sombra

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La saludó con el adiós cansino de las despedidas ya celebradas en otras vidas. Ella le respondió con un silencio arrebolado y sanguíneo, entretejido de odios y de amores, de esos tan capaces de consumirse en la misma llama esplendorosa de un horizonte de verano, como de agonizar sobre la última hoja del otoño, sumergida en los llantos del invierno.
Y fue el espacio: los ríos se detuvieron en sus cauces, las estrellas dejaron de parpadear, los pájaros quedaron inmóviles en pleno vuelo.
La sombra esplendorosa que trasmuta los finales y las muertes, se filtró por las rendijas de los ojos entornados...
Y la historia volvió a empezar...


Nilda Bernárdez
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