2.1.09

Jardín edénico del alma

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La vida: un racimo de células perfumadas,
contenidas en el árbol mágico del universo.
Abraza sus sentidos sin prisa,
trepando por frágiles partículas
que naufragan en el tiempo.
Sus manos derriten el beso de las horas
convertidas en polvo sin demora.
Se enrosca abruptamente por las ramas de la tierra herida,
quebrada por los cristales aterciopelados de la luna.
Las nubes que pasan ofrecen lágrimas de un cuerpo
anidadas temporalmente en los ojos ahuecados del sol,
que calcinan la luz oblicua de la tarde.
Las estrellas inquietas beben la sonrisa del viento,
entre minúsculos planetas
que aspiran en profundo la fragancia etérea de los lirios.
La vida: a veces roca impenetrable,
a veces frágil pluma acariciante, desfallece por un rato,
tras el sonido subliminal de un ángel cristalino,
que la viste de difunta blancura.
La vida: fue ceniza y en un nuevo renacer,
florecerá en el jardín edénico de las almas,
como racimo de células perfumadas,
contenidas en el árbol mágico del universo.

Mary Acosta

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