2.1.09

El espejo farsante

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Escondo mis reproches
detrás del mismo espejo,
que mira inquisidor mis arrebatos.
Disimulo el encuentro
con cada línea caprichosa,
perdiéndose en la fragua de fantasmas
que recorren mi cuerpo
y lo delatan,
mientras visto de seda sus rincones.
El reloj nos detiene
cuando el último botón
cierra con furia el ojal del pecado
y se arrodilla.
El engaño inevitable alista sus tacones:
Todos creerán que soy la misma.

Leda García Pérez
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1 comentario:

Anónimo dijo...

El engaño inevitable alista sus tacones....que bello.
Boris Gold