29.12.08

Árbol

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Estoy libre de cosas y otras cargas
bajo la melodía de tus hojas.
Árbol, anciano vigoroso
que me recibes y me acunas,
restañando el peso de mi historia,
en la sencillez de tu silueta
que trepa buscando el infinito,
trayéndonos a Dios bajo tu forma.
Después de tórridos veranos
dorados otoñales te despojan,
de la belleza de tu estirpe.
La vida mientras tanto
trenza el mapa de tu tronco
donde han quedado las huellas
del descanso, de algunos caminantes.
Mi marca también te pertenece
por el momento de paz que me has brindado,
en medio de tardes calurosas.
Ese instante reparador de la memoria
en que la fragilidad desaparece
cuando todo es azul,
cuando la luz se apodera del presente
y surge entonces la fuerza
vestida de esperanza.

Elena Fassio

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