29.12.08

La poeta

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Todos se apartan de ella,
-huele a orín- dicen.
La llevan al jardín que no es tal
donde depositan los viejos olvidados
y se queda con la ilusión y la vista
perdidas, vaya a saber en que año.

Huele a orín, dicen, no retiene
de todo se olvida, oye poco
y le tiemblan las manos.
¡Da un trabajo!

Pero llega la pequeña enfermera
esa, del cabello ondulado...
empuja suavemente el sillón tarareando,
le cambia los pañales, la perfuma y...
además, sabe que esa abuela necesita
birome y papel para escribir poemas...
aún, con las manos temblando.

Matilde López Camelo

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