25.11.08

La hija de La Curcuncha

Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,se hace camino al andar.
Antonio Machado


U n concierto de grillos y chicharras invade el silencio del mediodía mientras un sapo solitario, armónico, acompaña y salpica la quietud con su áspero lamento.
Corre el arroyo cristalino y parece detenerse, apenas un instante, en una piedra ocupada por una lagartija y sus crías.
Es tiempo de melocotones, de sandías, de fruta madura y verdura de la tierra. Es tiempo de abejas, de libélulas, de sol y de cosechas. El paisaje se tiñe de vivos colores, la atmósfera se perfuma y huele a jazmines. Ya regresará el crudo invierno, con su helada escarcha, a poner su manto de olvido sobre el pueblito taciturno de apenas once casas y una capilla. Las aves huirán en bandadas y las ranas se enterrarán en el fango en pos del ansiado letargo. El cálido viento del verano dejará de acariciar los tejados y partirán los dulces aromas a otras aldeas, dejando al pequeño caserío con las esperanzas dormidas en sus calles polvorientas.
También se marchará la hija de La Curcuncha en busca de nuevos horizontes.
Todos saben que irá a la ciudad a estudiar medicina, como otros años, pero que pronto retornará con el ansiado título de «Doctora», que tanto necesita la comunidad. Lo hará en la época de los melocotones y las sandías, cuando la vida se alegre con el gorjeo de los gorriones y cuando los higos maduros impregnen el aire con su fragancia. Será cuando la vegetación, de nuevo, con renovados bríos, se colme de sonidos y cuando las vistosas barcas de los pescadores se hagan a la mar. Entonces, como tantos otros veranos, volverá con el porte erguido, encaramada sobre sus altos tacones, meneando las caderas al ritmo de su vieja valija repleta de sueños rotos...

Viviana Walczak. Pecados ajenos. Bs. As. Ediciones AqL. 2007.

1 comentario:

Analía dijo...

Me agradó releer este cuento, querida Viviana, con tan buenas imágenes. Siempre es un placer leer tus textos.
Gracias Luis por compartir este buen trabajo de Viviana.
Luis y Viviana: les mando un abrazo y mi cariño y siempre mis mejores deseos para ustedes y toda tu gente.
Analía