25.11.08

itaca

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Poseidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Poseidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.[...]
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.
Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

Konstantin Kavafis

La hija de La Curcuncha

Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,se hace camino al andar.
Antonio Machado


U n concierto de grillos y chicharras invade el silencio del mediodía mientras un sapo solitario, armónico, acompaña y salpica la quietud con su áspero lamento.
Corre el arroyo cristalino y parece detenerse, apenas un instante, en una piedra ocupada por una lagartija y sus crías.
Es tiempo de melocotones, de sandías, de fruta madura y verdura de la tierra. Es tiempo de abejas, de libélulas, de sol y de cosechas. El paisaje se tiñe de vivos colores, la atmósfera se perfuma y huele a jazmines. Ya regresará el crudo invierno, con su helada escarcha, a poner su manto de olvido sobre el pueblito taciturno de apenas once casas y una capilla. Las aves huirán en bandadas y las ranas se enterrarán en el fango en pos del ansiado letargo. El cálido viento del verano dejará de acariciar los tejados y partirán los dulces aromas a otras aldeas, dejando al pequeño caserío con las esperanzas dormidas en sus calles polvorientas.
También se marchará la hija de La Curcuncha en busca de nuevos horizontes.
Todos saben que irá a la ciudad a estudiar medicina, como otros años, pero que pronto retornará con el ansiado título de «Doctora», que tanto necesita la comunidad. Lo hará en la época de los melocotones y las sandías, cuando la vida se alegre con el gorjeo de los gorriones y cuando los higos maduros impregnen el aire con su fragancia. Será cuando la vegetación, de nuevo, con renovados bríos, se colme de sonidos y cuando las vistosas barcas de los pescadores se hagan a la mar. Entonces, como tantos otros veranos, volverá con el porte erguido, encaramada sobre sus altos tacones, meneando las caderas al ritmo de su vieja valija repleta de sueños rotos...

Viviana Walczak. Pecados ajenos. Bs. As. Ediciones AqL. 2007.

Orejas / Inéditos

Dos orejas: una para oír a los vivos
otra para oír a los muertos
las dos abiertas día y noche
las dos cerradas a nuestros sueños
para oír el silencio no te tapes las orejas
oirás la sangre que corre por tus venas
para oír el silencio aguza los oídos
escúchalo una vez y no vuelvas a oírlo
si te tapas la oreja izquierda oirás el infierno
si te tapas la derecha oirás... no te digo
había una tercera oreja pero no cabía en la cara
la ocultamos en el pecho y comenzó a latir
está rodeada de oscuridad
es la única oreja que el aire no engaña
es la oreja que nos salva de ser sordos
cuando allá arriba nos fallan las orejas.

--------------------------------------

Siempre me piden poemas inéditos.
Nadie lee poesía
pero me piden poemas inéditos.
Para la revista, el periódico, el performance,
el encuentro, el homenaje, la velada:
un poema, por favor, pero inédito.
Como si supieran de memoria lo que he escrito.
Como si estuvieran colmados de mi poesía
y ahora necesitaran algo inédito.
La poesía siempre es inédita, dijo el poeta en un poema,
pero ellos lo ignoran porque no leen poesía,
sólo piden poemas inéditos.

Fabio Morabito

Fotografías inconclusas

–1–
tu espíritu,
en mí
se manifiesta,
holgado lugar tiene,
ese fantasma
–de recuerdos y palabras es–
vacío estoy
sin ti


–2–
Sin tu voz
olvido
la mía
y retrocedo
a
mi lugar


–3–
A veces digo lo que no debería decir
a veces escribo lo que no debería escribir
a veces pienso lo que no debería pensar
a veces siento lo que no debería sentir
a veces agonizo y tú no estas...


–4–
en la necesidad urgente de un abrazo
donde hallar refugio...
te invento,
cada mañana,
sólo hallo
una fotografía inconclusa
de náufragos sin nombre
en el ocaso

L.A.G.
.

Eros y Tanatos... micros


Eternidad.
Moribundos, se juraron amor eterno. Así cualquiera.

Juego sucio
Mientras decía “Te querré hasta la muerte”, el muy cabrón le echó veneno en la copa

Pepón Lapidario. En www.geocities.com/takedaheito/microcuentos.htm

Dedicatorias, un género con tela para cortar...

A los doce meses, que esconden ese día que todos ignoramos.

A los vivos, todos eventuales. Ninguno fijo.

Al golf, un deporte cruel a base de bastonazos en las pelotas.

A Joan Manuel Serrat, el cantante catalán por el que todos los españoles han conocido al andaluz que cantó Castilla.

Al suicidio y al matrimonio, dos cosas que sólo se deben hacer una vez en la vida y en ese orden.

Al espejo, que casi siempre muestra la imagen de un idiota.

A San Pedro, que si negó tres veces lo que más quería ¿qué podemos esperar del vecindario?

Al beso, la única forma que tienen las personas de demostrar que les gustaría enamorarse.

José Luis Coll. Las dedicatorias de Coll. Barcelona. Planeta. 1979.

Apuntes de un Librero


Visito una enorme y muy surtida librería. El gerente tiene una cara de gerente que da miedo. Hace notar que él manda. También se nota que tuvo éxito en resistirse a la lectura de libros. Una cara no hollada por el verso.
————————————————————————
Llegar a escribir bien es poder reconocer que se dijo lo que se quería decir.
————————————————————————
—Yo he leído todas sus novelas –le dijo una admiradora en la Feria del Libro de Buenos Aires a Manuel Mujica Láinez, –y la que más me gustó fue Sobre héroes y tumbas.
—Y fíjese usted –le contestó Manucho–, ésa es la que menos trabajo me costó escribir.
Héctor Yánover. El regreso del librero Establecido. Barcelona. Taller de M. Muchnik. 2003