19.3.09

Virgen con el niño. Arte bizantino. Escuela de Salònica.

La virgen eslava

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Nadie ama todo tanto como yo: música, pintura, libros, los tranquilos días de verano y las bellas noches con estrellas que brillan...
Marie Bashkirtseff (1858-1884)

Anochecía sobre la lluvia copiosa
mientras un ave aterida aleteaba
contra el frío vidrio de la ventana.
Los recuerdos se agolparon vívidos
en la ancianidad jamás buscada
por el hombre que rememoraba
del otro lado del ventanal.
Piadoso, abrió los ruidosos postigos
y al mustio recinto penetró el alado,
buscando tibieza, en tanto que él,
retomó, trémulo, la foto de Marie
y remontó su ensueño a la lejana
historia de la genial virgen eslava,
que cautivó con singular belleza,
los parisinos salones de Manet,
Cézanne y Bastien - Lepage.
Embriagada de sueños, pincelaba
rojizos amaneceres, bosques ocres
y fugaces estrellas que no dieron
lumbre a la plenitud de sus noches.
Hereje la vida sorbió, gota a gota,
la juvenil savia rebelde dejando,
tras los bohemios cristales,
la fatigada mirada de Maupassant
evocando épocas idas,
junto a un pájaro de alas transidas.

Viviana Walczak
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Arte Precolombino, de los Agricultores del oeste de México: Aldeano con tambor.

Cisnes

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Veo a nuevos jóvenes…
También él lo ha sido.
¿El? …Ha muerto.
Pero cómo, ¿ha muerto?
Desapareció. Se ha ido.

Me encuentro todavía con tantos de su edad.
Sonríen,
están vivos, de carne,
a la que el roce de una espina
le arranca una gota bermeja.

Cruzo los jardines de Palermo.
El primer lago a la derecha,
el tren que pasa sobre el puente
el Planetarium, su cúpula de plata.
Tantas parejas tomadas de la mano...
El sol no se ha movido.
Nada ha cambiado.
Sólo yo,
demente de recuerdos.
El se ha salvado porque sigue igual.
Sólo yo envejecí.
Les lanzo bizcochos a nuestros cisnes.

Pero los cisnes no me reconocen.

28.12.03

Nisa Forti.
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Arte Precolombino, de los Agricultores del oeste de México: Labrador pensativo.

Exoticidades VI

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Ustedes seguramente lo recordarán. En el barrio de Liniers existe todo un personaje, un chino —o hijo de chinos, no sé— que ejerce tres ocupaciones simultáneas: una ordinaria (la de carnicero), otra ilegal (la de «levantador» de quiniela clandestina) y otra mística (la de arúspice). El Juan —tal la adaptación hecha por sus vecinos al original de Huang— practica su triple destino compartiendo con sus clientes la predicción del mañana: de entre las vísceras exhibidas en bandejas sobre el mostrador, este carnicero imposible vislumbra un número para la «Vespertina».
(Si se le pregunta por su don, él dice portar con poderes milenarios, aunque los intelectuales del barrio le recuerdan la contradicción entre la cultura latina y la forma de sus ojos… Los tahúres de la cuadra, por su parte, sospechan del influjo de los mataderos, allí ¿no? donde Don Ernesto o Tito también rasgan, palpan…).
Como quiera que sea, mientras despacha, el Juan revuelve, piensa, «ve». Luego se cobra las achuras y nos murmura al oído algo así como «jugarle al cero nueve».

Maximiliano Sacristán

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Arte Precolombino, de los Agricultores del oeste de México: Aristócrata.

Apocalipsis

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Es tarde

Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, el que es, y que era y que ha de venir, el Todopoderoso. Apoc. I-VIII.

Hay que matar a la bestia y a las fuerzas del mal que prevalecen actualmente sobre las fuerzas del reino.

Nubarrones amenazantes
negros profundos, terribles avanzan
implacables, progresan sin piedad
ciegan pupilas
siembran miedo, frío y oscuridad
la ira de Dios contra el hombre se esparcirá
siete plagas devastaran la humanidad

Premoniciones
tañen las siete trompetas
uno a uno los sellos se rompen
sangre, guerra, hambre, enfermedad
la muerte llega en manos de Abaddón el Exterminador
muere el Sol
anticipo de noches glaciares y eliminación
azul profundo, terrible, ciego
sin sol, luna, planetas, estrellas o universo

Vendavales furibundos arrasan
casas, árboles, campos, vida
furor devastador aniquilándonos

Encrespados océanos rojos
rojos de sangre y de inhumanidad
ni la inocencia calma la voracidad
golpean horadando impíos las rocas

Los ríos se desbordan anegando
aguas pestilentes oscuras
lagos de fuego y azufre
extinguiendo toda materia viva
sin contemplación

El Armagedón estalla
los volcanes erupcionan
la muerte se expande es de fuego
la tierra agoniza ante tal violencia
todo nuestro mundo no es más que un reflejo
en una tierra de sombras es convertida
para entonces estaremos todos muertos

–Si no hay cambios
es la hora del Juicio Final–

¡¡Dios!!

La tierra, el agua, el universo
todos los elementos hieráticos
están rabiosos contra nuestra insolencia
de nada sirven, las plegarias o los lamentos
de nada sirve nuestra contrición
ni toda la sangre nos redime del furor

–El Apocalipsis llego–

Es tarde
ya, no queda ni esperanza...

Alejandra Arqués Arranz


Nada queda
.

ya no queda esperanza…
sombras y terror cubren la superficie
de la tierra devastada
ríos de fuego
se derraman sobre las ciudades
vidas consumidas
no hay palabras, sólo gritos
de terror
la insolencia es la plegaria
que Abaddón escucha
la muerte
la única redención que conoce
es tarde para la vida
el Día del Juicio Final
ha llegado
ahora que nada queda
recién ahora
quisiera ofrendarte mi corazón
que ya perdí...

Luis Alberto García
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Arte Precolombino, de los Agricultores del oeste de México:
Anciana con expresión escandalizada

Padre...

.
Padre...
la casa
tanto
te extraña
hace tiempo
que has partido
y el silencio
de tu ausencia
se fue en el aire
contigo.
Padre...
cuanto te extraña
tu sillón
que está vacío
tu cama
tus fotos
tu libro
el cafecito
cargado
y el cigarrillo
encendido.
Te extrañan
las flores
y el vino
la soledad
de la estancia
donde quedabas
dormido.
Los vasitos
ya están secos
sin aquel whisky
escogido
que mirándonos
callados
tantas veces
lo bebimos.
Padre...
¡Como es la vida!
que pronto
te convertiste
de hombre fuerte
en un niño
y te fuiste
sin pensarlo
caminando
hacia el vacío.
Padre mío...
¡Que tarde!
que tarde
nos
comprendimos
más que un hijo
hubiera sido
eternamente
tu amigo.
Padre...
no sabes
cuanto
te extrañan
los pajaritos
del nido
y un hombre
llora en silencio
entre mi pecho
escondido.

LuiS L3mOs
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Arte Precolombino, de los Agricultores del oeste de México: Músicos.

Cansados

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Los huesos están cansados
no hay modo de no estar cansados
aunque haya descanso

los huesos están exhaustos
por eso no hay modo de no
estar cansados
aunque haya descanso

los huesos, además, están hartos
de soportarnos, de tolerarnos,
nos odien
o nos amen

los huesos nos expulsan
suplican que los dejemos ir

detestan que los retengamos
que los exijamos todavía

¡No es humano!, chillan.

.....................................(a mi madre)

Rolando Revagliatti

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Arte Precolombino, de los Agricultores del oeste de México: Joven mujer.

A quien corresponda

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Mi anglar está desierto no lo dudes.
Tú, escucha mi voz de enamorado
te invita a compartir dulce pecado
¿seguro que si llamo tu acudes?

Con premura a Zeus ya en convocado
su milenaria voz puede ayudarme
¿Cuál elixir podría embrujarte
si tu belleza al lirio a embelesado?

Gaviotas llevaran mi melodía
donde tu magia le da luz al día
así podría yo soñar despierto,

permíteme mi Reina la osadía
de acariciar tu piel en fantasía
bajo la luz de mi sillón desierto.

David. Rodríguez
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Pinturas rupestres. Altamira. Reconstrucción de la forma en que se pintaron.

18.3.09

Vaciaré los ojos de tu ausencia...

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Vaciaré los ojos de tu ausencia
para que no me vean llorar
seré agujero negro deglutiendo olvidos.

Sísifo enjuto de pesares
cargo con un amor a cuestas
que vuelve una y otra vez
sobre mi cuerpo.

Y no aprendo.

Quizás no quiera
o no pueda
entender
que el hoy es calco del mañana.

Liliana Varela
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Pinturas rupestres. Tectiformes del Castillo.

Reflexiones sobre el sueño y los sueños

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Somnus: acto de dormir. Somniun: acto de soñar

* El sueño es un intervalo entre vigilias. Los sueños son intervalos entre realidades.
* El sueño es la diástole de la vida y la vigilia, la sístole.
* El cuerpo no puede vivir sin sueño y el espíritu no puede vivir sin sueños pero el exceso de sueño, como el de sueños, impiden la vida plena.
* En un sueño soñé que me soñabas. Al despertarme, supe que te amaba.
* Se es joven mientras se tienen sueños. Se es viejo cuando sólo se tiene sueño.
*Todos dormimos un tercio de nuestras vidas pero hay quien pasa la vida soñando.
* El sueño se parece mucho a la muerte. La falta de sueños, también.
* Podemos soñar tanto dormidos como despiertos.
* Muchas veces los sueños de la vigilia son más irreales e inalcanzables que los del dormir.
* No puede soñar quien está muerto, pero está muerto en vida quien no puede soñar.
* Los sueños son vida mientras luchamos por hacerlos realidad pero son letales si los confundimos con ella.
* Soñé que dormía contigo. El despertar fue la pesadilla.
* Los sueños pueden regir nuestros sentimientos pero la mente debe regir nuestras acciones.
* Los sueños de la vida son transitorios. El sueño de la muerte es eterno.
* Cuatro grandes misterios del Hombre: Vida, Muerte, Sueño y Dios.

Hernán W. Martínez
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Freuds Nachfaren. Frankfurter BuchMesse. Octubre 2006.

Noche de plegarias

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Aumentan los latidos
entre susurros
inesperadas máscaras
duermen al amparo de los duendes
A escondidas, errantes...
intento aferrarme
a tu cuerpo
distante.
Entre hojas frías
de la calle
grito tu nombre
solo me responde
la noche encerrada
dentro de mi alma.

Mirta Serrano
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Mozart Forever. Frankfurter BuchMesse. Octubre 2006.

Proa a la nostalgia


¿Te acuerdas arroyito
de mi humilde infancia?
confidente amigo
y compinche fiel,
cuando era el orgulloso
capitán de mi barco,
hecho con mis manos
alma... de papel

Con él hice viajes
largas travesías,
llegué hasta el reino
del mal y del bien,
siempre timoneando
hasta en las tormentas,
yo, en mi barquito
todo... de papel.

Rescaté a una princesa
que estaba cautiva,
en manos de un príncipe
malvado y muy cruel,
he sorteado vientos
también tempestades,
siempre en mi barquito
todo... de papel.

Con él entraría
a un mundo encantado,
a un puerto de esperanzas
donde todo puede ser,
traería a cuestas
amor a raudales,
y luces de colores
en mi barquito... de papel.

Gente predispuesta
con bellos ropajes,
chicos bullangueros
y globos a granel,
me estarían esperando
en una mágica playa,
a mi y a mi barquito
todo... de papel.

Fuiste en mis sueños
la gran aventura,
de un pibe solitario
que quería ser,
el héroe valiente
del libro de cuentos,
a bordo de mi barco
todo...de papel.

Se escapó la vida
también la inocencia,
las olas del tiempo
es tromba que fue,
a veces dormido
veo que regresas,
erguida las velas
mi barquito... de papel.

A pesar de todo
nunca he olvidado,
te digo arroyito
que añoro el ayer,
no me falta nada
triunfé en muchas cosas,
pero ya no tengo
mi barquito... de papel.

Boris Gold

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Polniakov

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La compañía había reunido para puestos directivos – ejecutivos, ingenieros y arquitectos jóvenes que, cuando no estaban “inspeccionando obra” se divertían en tareas poco formales en la oficina y fuera de ella.
Citaré dos ejemplos que sobran para demostrar esta afirmación. Mi marido, entonces novio reciente, solía correr picadas por Bernabé Márquez y/o contar “sucedidos”, cuentos de fogón, etc.… en las oficinas centrales.
También allí había, además de las empleadas administrativas, un Ingeniero de la Corte del Zar: Polniakov.
Un día de lluvia copiosa, dice uno de los “genios”: ¡Qué lindo día para encamarse!
Por supuesto, para oídos masculinos solamente. Y Polniakov pregunta: ¿qué es encamarse? A lo que nuestros creativos le explican que es tradición en argentina que los días de lluvia se reúnan a tomar mate y comer tortas fritas, etc.…
Pasa el tiempo, vuelve a llover, todo el mundo en la oficina, cuando entra nuestro ruso blanco hasta con el impermeable puesto todavía y larga: ¡Qué lindo día para encamarse!
Horror en las mujeres y algarabía en los aburridos profesionales que no podían ni siquiera, explicar coherentemente, su broma al caballero.

Graciela Zolezzi Faure

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Nuevo año

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Nació inflado por tus sueños,
aquellos que no lograste aún,
generoso su tiempo
lo está labrando.

En su ruleta
vendrán todos los ensueños,
aportando sus esperanzas
para acertar.

Cuando a cada minuto
tira tu suerte
si te ve con fortaleza
ganarás siempre.

Si en el tapete
estás esperando positiva
otra vez acertarás.
La bola siempre parará
en tu número si es

verde como las esperanzas
o rojo de pasión.

La vida es así
una bola que rueda
en la ruleta
y este año naciendo

ganarán sólo los que tienen
la fuerza de un huracán
la dulzura de un pétalo de rosa,
la entereza que sólo Jesús te da...

Stella Maris Taboro
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Soprano. Muestrario imprenta francesa ca. 1910.

Caravanas

.
Aguardaban los gitanos
las caravanas al río,
es madrugada y el frío
hace que se salga tarde.
Con el vendaval cobarde
de neviscas y aguaceros
lo dejamos para luego.
Se oye el son de la caravana
y se ha quejado la grulla
para arrancar la patrulla
y llegar pronto a la orilla.
Están durmiendo las niñas
en una carroza blanca
solo queda una madraza
y vigila la campaña.
Dime lucero del alba,
dime ¿dónde esta mi niña?
con su carita de rosa
y su cuerpito de diosa.
Me muero por sus amores
y no puedo ya vivir
soportando los dolores
en el loco ir y venir.
Hemos llegado a la fuente
para lavarnos la cara
ay, virgencita del alma
alúmbrame con tus claras
y poder ver en el agua
el sol y su bella calma.
El astro la mira quieto
el agua tampoco emana
se ha detenido la vida
se ha cubierto todo de hadas.
Se ha desprendido su bata
y asoma su piel tan blanca
su cabello se ha caído
y cubre toda la estampa.
Si ella supiera que sufro
por no tener sus amores
quiera Dios que el tiempo pase
para aliviar mis dolores.
De donde nació esta niña
pues, la creo Salamanca ?
ella es un ramo de rosas,
de rosas, de rosas blancas.

Susana Stefanía Ceruti
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Libro del Caballero Zifar. Novela de caballería. s. XIV. de Ferrán Martínez.
Copiado e iluminado para el rey Enrique IV de Castilla.

La vida misma

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Somos en la vida
hojas flotando a la deriva
de una caprichosa brisa
que a su antojo nos arrastra
donde quiere
sin poderlo evitar
senderos, caminos
los cuales debemos recorrer.
Somos en la vida símil títeres
de una gran obra maestra
nuestra propia vida
¡somos la vida misma!

María Elena Sancho
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Bronce de Carriazo. Cultura tartésica. 600 AC.

Mañana será otro día

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Hoy no voy
a preocuparme
por ninguno de los
problemas que no
pueda resolver.

Mañana,
Dios mediante,
si mi estupidez
me lo permite,
empezaré a llorar.

María Rosa León
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Escultura Céltica. Toros de Guisando. Ávila. España.

La crisálida

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¡Oh! Amor... desnudo amor vibrante
que trajiste en tu traición el duelo
pero hoy sé que es mejor mirar el cielo
desde el fondo sombrío de un estanque.

Me sumergí en tus aguas... delirante
loca de frenesí de ciego celo
vi tus estrellas de azulino velo
navegué oscuro fondo vacilante.

¡No he caído del todo! ¡oh triste efecto!
que siente la crisálida en su huella
ansias de Mariposa es su proyecto...

Foco de claridad ¡Mi bien! ¡Mi estrella!
hoy comprendo la fiebre del insecto
¡Que busca luz... para morir en Ella!

Norma Estuard

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Gudea de Lagash, con el vaso manante. 2130 AC. Estatua de diorita. Louvre.

El desalojo

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La habían llamado a la administración hacía ya un mes, informándole que tenía que irse.
A la noticia, que la devastó, optó por no asimilarla; siguió su rutina, negando la posibilidad de que le obligaran a cumplirla. Ese era su mundo, ahí trabajaba y estudiaba, y su amable temperamento la había transformado en un referente natural en esa vecindad donde había tan pocos. Logró entre sus pares, una especie de alto el fuego, diluyendo las rencillas.
Su mundo estructurado y previsible, se veía amenazado por el aviso. Ella, tan valiente, con cobardía hacía que sus pensamientos huyeran como ardillas en un laberinto.
Esas cuatro paredes eran su certeza. Los latidos de su corazón se detenían con la sola idea de una vida peor y solitaria.
Estaba pagando su deuda, y por primera vez en su vida estaba en paz. Disfrutaba los pocos momentos de deporte y de sol, que le permitían sus ocupaciones; luego, se sentaba en la penumbra de la capilla, agradecida por haber encontrado su lugar.
Daniela, su compañera de cuarto, facilitaba su felicidad. Menuda y dulce, le hacía recordar a aquella hermana menor que se fue silenciosa una tarde de primavera, a pesar de sus esfuerzos para salvarla. Un sudario de lágrimas había cubierto su cuerpito, en aquel abrazo fraterno y final. Entonces, la soledad la hizo errática, como un cometa en busca de su cielo, que finalmente encontró, y que ahora debía abandonar.
Tenía marcado el día en el calendario, como un boleto con fecha de vencimiento, que la llevaría a la nada. Repartió sus pocas pertenencias, un reloj encontrado, la moneda china perforada que colgaba desde siempre de su cuello, un pañuelo que había bordado entre sueños y pesadillas.
Llegó el día. Con las manos y el corazón vacíos, cruzó el portón verde. Un mundo de sonidos la recibió, Reflexiva y triste caminó unas cuadras, y, repentinamente, su alma se extasió ante la lógica de una solución para su soledad. Con renovado brío marchó, ya sabía como podía volver.
Antes de dar vuelta la esquina, miró por sobre su hombro, lo que fue su hogar durante diez años, y murmurando «hasta pronto», se despidió de la cárcel de Devoto.

Chela Salas
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Puerta de Ishtar. Babilonia. S. VII A.C.

Un paseo por mi ciudad

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Llegaron con su gran oso
los rumanos con trompeta;
colorín de camiseta
y la estufa de butano
para calentar las manos
y también la camioneta.
Llevan la cabra alpinista
y aun mono tití muy sabio,
que le quita al vecindario
lo que se posa en su vista.
Encima de la escalera
una botella hay dispuesta,
y la cabra da propuesta
como una artista cualquiera.
Suena el trompeta su ritmo
y sin tener larga espera,
las señoras las carteras
recuperan con sus timos.
La labor tiene su esmero:
Una mesa en cubiletes
en los bolsillos se mete
apareciendo el trilero.
El vendedor de Cd´s,
saca del bolso su bolsa,
y sin pensarse la cosa...
¿me lo va a comprar usted?
Una meretriz errante
ofrece género amorfo;
y aparecen como golfos
un travestí y un tunante.
Un militar graduado
saluda a lo militar,
cuando acaban de pasar
la criada y su soldado.
El sacerdote muy serio
reparte sus bendiciones,
sin sentir las emociones
de la vida y su misterio.
Un coche corre veloz
y la poli lo persigue;
la sirena aúlla atroz
y atraparlo se consigue.
Llegando a subir Ciruela,
se encontrara ese teatro,
en el que canta la Sara...,
sus cuples con arrebato.

Esta es la tarde vivida,
en mi tierra..., hace un rato.

Emilio Medina Muñoz
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Estandarte de Ur. Mosaico de concha, lapislázuli y caliza rosa. Sumer. III milenio A.C.

Hienas de leopardo

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callejuela apartada
lúgubre, inhóspita
sendero fútil amargo
desolado
allí naciste
boa mágica, macabra
con los ideales rotos
quebrados por el viento
languidescente americano.

ahora reúnes hienas de leopardo
cascos azulados y verdes
buscas en la selva
rastros olvidados
de pequeños resabios de riqueza
y sólo hallas
desperdicios cuajados de ironía
voces que silencian
corazones cautivos
relatos interruptos
y tiernas agonías.

¿A dónde vas gigante antiguo
a desovar cristales de alegría?
Rasura primero tus espinas
clausura tu arrogancia de divo
ve por mas en la meseta de la vida
no inventes tus oscuros destinos.

Clava allí tu mirada perdida
deposita la bandera blanqueada
de tu valor y desatino.

No incrementes
el sol de ese camino
no claudiques, ni muerto
ni vencido.
Transita a rajatabla
lidera tu voz al cielo
domina tu ira irrefrenable
dulcifica tu canto
amamanta tu lengua
tira del cordel de tu locura
y empieza un nuevo rumbo.
Ahora.

Nelly Vicente
.
Epifanía. Miniatura del Beato de Liébana.
Códice del Monasterio de San Pedro de Cardeña, Burgos. s. XII

Damocles espera...

.
Damocles espera
en un gris arrebujado.
Millones de cabezas aguardan
bajo la sombra de su espada
sin saberlo.

María del Carmen Poyo Martínez
.
Miniatura del Apocalipsis Gulbenkian. Londres. s. XIII

Este...

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Este micro está escrito para un concurso de los que me gustan a mí, de los de "andar por casa", sin premios ni nada de eso. El tema era uno de los pecados capitales.
Bueno, por qué no, participaré en este concurso.
Mi prosa es realmente buena, sé tratar los temas como nadie, seguro que gano sin esfuerzo. Vamos a empezar a teclear algo que los deje con la boca abierta. Pero no sé, tal vez no estén a mi altura, ¿serán capaces de entenderme? Tal vez ni lleguen al final, son tan primitivos.

Mejor lo dejo, no sabrían valorar mi obra. Ni hablar, no lo merecen. Ya les gustaría, gozar de mi escritura gratis. Ya me leerán cuando me presente a un Planeta, entonces podrán comprar mi novela en cualquier librería. ¡Al diablo este estúpido concurso!

Magdalena Márquez

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Miniatura del Apocalipsis Gulbenkian. Londres. s. XIII

Mujer

.
Tienes como los buenos
el don de dar, sin esperar
nada a cambio.
Representas una raza
de mujeres argentinas,
colmada de mil angustias,
de conflictos, de esperanzas
de tumultuosas ideas, que
fluyen como saetas
para lanzarse y hacer,
para eso eres, Mujer.
Para cubrir con tu presencia,
la fría indiferencia,
para reinar, para amanecer,
para reclamar a los cuatro vientos
lo que te deben...
Porque:
construiste el país en silencio,
procreando en la miseria
curando sin gran recurso,
llenando las aulas de
niños traviesos,
descubriendo el don
que llevan dentro,
cobrando un salario
siempre menor...
Y a veces viviendo
la angustia de la desocupación,
sufriendo violencia, vergüenza,
injusticia y dolor.

Camina con tu frente alta
mujer del nuevo milenio
¡adelante todavía,
tenemos mucho que andar!

Haydeé Blanco
.

24.2.09

Garófalo. Claudia Quinta... (fragmentro)

Ahora

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Hay muchísimos días donde ya no nos queda nada por hacer; son los que regamos de recuerdos. También están los que vendrán, ellos son los que guardan las promesas. Unos y otros, vividos o por vivir, nos hacen perder el tiempo, el presente y la vida. Por eso quiero estar contigo, porque me gusta verte, me embelleces la mirada, me endulzas el corazón y mis piernas tienden a correr como las de un niño. Es que llegaste y abriste las puertas de mi alma. Se me coló un amor desesperante, como ese que me dio por mi maestra de sexto grado y me daba la urgencia de ser muchacho. Paradoja que ahora, ahora también quisiera ser muchacho.
Se me ocurre que el invierno será mucho más soportable, cuando tomemos las riendas que nos darán las promesas de la primavera. Que aguantaremos, la plenitud y el ardor del verano, hasta que nos alcance la melancólica placidez del otoño. Que tu piel merece esa caricia que guardo escondida en el estuche de mis manos. Que tus labios y tus besos son los eslabones de una condena que me encadena. Se me ocurre ahora, porque ahora es sólo lo que vivo.

Pascual Marrazzo

.
Bombista. Muestrario imprenta francesa ca. 1910.

Sin metáforas

.
Noche callada
apenas llovizna.
El aire acaricia los árboles,
meciéndolos suavemente
en el jardín las rosas duermen
desprendiendo su aroma nocturno
los pequeños grillos.
Apenas se escuchan
no quieren interrumpir el momento.

El marco perfecto para soñar…
Para que inspirada mi mente divague,
construyendo metáforas,
plasmando bellos poemas,
que no tengan límites.
Aspirando el olor de la rosa,
sintiendo el aire acariciarme,
mientras la lluvia me baña...

Cuantas letras tejería yo esta noche
si su magia me envolviera,
sin embargo, egoístamente cierro los ojos
contengo mis sentidos…
Hoy sólo quiero pensar en ti
sin metáforas ni similitudes.

Sólo tu imagen en mi mente,
bebiendo la ambrosia de tus labios,
recorriendo tu espalda
lentamente con mis manos...
Sentir como mis venas se dilatan,
escuchando a mi corazón desbocado...
Cuando tus dedos...
dibujan mi cuerpo…
Mientras tu alma me embarga..

Cautiva…
de tus caricias,
de tus besos,
de tus brazos,
saciando al sed de mi alma.
Sólo quiero pensar en ti,
sólo quiero,
viajar en tu mirada.
Egoístamente te quiero mío
antes que llegue la alborada…

Morus Gómez
.
Mago. Muestrario imprenta francesa ca. 1910.

El murmullo del agua...

.
El murmullo del agua, me ha traído el recuerdo,
De tus ojos sonrientes, del aroma del viento.
Me parece que a veces, me llegas desde lejos,
Pero cuando te toco, se deshace tu cuerpo.

En este día el agua, me regaló mil besos,
De esos que fueron tuyos, tan dulces y tan frescos.
Me roció con espuma, parecida al encuentro,
De tu cuerpo y el mío, al abrazo de enero.

Te busqué en cada gota, que mojaba mi pelo,
Me hundí en el lecho claro, en busca del ensueño.
Sin embargo tus brazos, tan fuertes y tan recios,
No cubrieron mi torso, ni me cobije en ellos .

En este día claro, te encontré por momentos,
Cuando hundía los pies, en el remanso fresco.
El murmullo del agua, me trajo por momentos,
El perfume de entonces, el alado recuerdo.
.
Gracia Gadel
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Bombero. Muestrario imprenta francesa ca. 1910.

Baires Hoy

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No es paranoia. Seguro. Pero es algo más que precaución. No quiero decir que fuese miedo, por qué no queda bien, pero con todas las cosas que están pasando en el barrio, uno andaba de noche (ahora también de día) con gran precaución y mirando para atrás, como si fuese un perseguido.
Las precauciones parecen pocas después de lo que le paso a Ximena. Un compañero de trabajo insistió en llevarla hasta la casa porque el sol ya se había escondido, y al detener el auto, cada uno de ellos sintió –él del lado izquierdo, ella del lado derecho– sendos metales fríos en sus cabezas. Lograron mantener una aparente tranquilidad y entregaron todo sin resistencia, pensando sólo en el pellejo.
Éste y otros cercanos relatos me vinieron rápidamente a la mente cuando, bajo una fría garúa, rumbo a mi casa lo vi a menos de una cuadra.
A una velocidad imposible circularon por mi imaginación numerosas posibilidades: la primera fue el cálculo de los metros hasta la puerta de mi casa, y si podría llegar antes que él. Me di cuenta que no porque estábamos a una distancia similar y él era más joven y de piernas más largas. Seguidamente resolví retroceder, pero ¿hacia dónde? La avenida más cercana estaba a casi tres cuadras, pero no era imposible y me animaba a correr, pero justo en una relojeada hacia atrás vi, a menos de 70 metros otro que avanzaba con la misma seguridad del que venía de frente.
El pensamiento siguiente fue tocar el timbre del vecino más cercano, pero estimé que nadie me iba a atender porque después de las 20:30 ¿quién abre una puerta? ¿Gritar? No. Por varios motivos: primero porque no es de machos, segundo porque no tendría volumen suficiente ya que hasta la garganta se me había subido una especie de nudo, y el más convincente ¿saldría alguien a ver que pasaba? Creí que no.
Mientras tanto él avanzaba, con paso displicente pero firme, con esa firmeza que tienen los ganadores, los que no sienten miedo, o aquellos que ya están jugados y de vuelta de todo. El reflejo por el agua en su ropa me permitió levaba una chaqueta o un camperón de cuero, ¿y las manos? ¿Cómo llevaba las manos?
En la izquierda parecía tener algo así como un pequeño portafolio sin manija, y no pude dejar de deducir que ahí podría tener el aparato de "trabajo".
Cada vez más cerca. Y de repente ya no pude verle la cara porque la pobre luz de la calle había quedado detrás de él, y cada vez más cerca.
Trate de tranquilizarme y hacerme la idea de que no habría violencia, y me puse a hacer el balance de lo que iba a entregar: el anillo de casamiento, el reloj, recuerdo del viejo, el ronson dorado, 230 pesos, pero lo pero de todo los papeles que llevaba en el portafolios, y lo documentos, con todo el incordio que significa obtener los duplicados. Pero también rápidamente me dije, ¿que te importa todo eso si decide hacerte boleta? Y en menos de un segundo vi la cara de todos y cada uno de la familia, de los amigos, y yo, que me la doy de católico ni me acordé de rezar, y sólo pensé en el "flaco" cuando lo tenía encima. Estaba a menos de tres metros cuando se soltó los botones del camperón, llevó su mano derecha hacia la cadera de ese lado y desenfundó su teléfono celular. Marcó y al pasar a mi lado habló: Quedate tranquila querida que ya estoy llegando a casa.


Domingo Delledera

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General... Muestrario imprenta francesa ca. 1910.

23.2.09

Idea de fama y fortuna

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–Declaración de principios–
Escribimos para no morirnos
de realidad
..............................Abelardo Castillo

Podrán no creerme
pero no estoy en esto
para hacerme rica ni famosa.
Eso es imposible:
rica no voy a ser nunca
porque llevo toda una vida
invirtiendo mis sueldos en deudas.
Y famosa...
¿a quién le interesa la fama
sabiendo que la fama
es puro cuento?
Podrán no creerme
pero estoy en esto
porque es sólo esto
lo que me hace saber
que aún sigo viva.
Porque es esto
o morir confinada
en una celda acolchada
en el pabellón de máxima seguridad
del mejor loquero del mundo.

Podrán no creerme
pero estoy en esto
(y ya lo he dicho antes)
porque es mi único
espacio de libertad.

Podrán no creerme
pero he dicho mi verdad.

María Rosa León
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18.2.09

Violinista. Muestrario imprenta francesa ca. 1910.

Agua sobre agua

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Llueve
y el mar es pura bruma gris.
Las olas, como siempre,
en la tarea de levantar castillos
y volcarlos.
Cada tanto tose un trueno
y ahí va Ginger
remolcada por un jeep.
Breve entoldado, lancha blanca,
en animada charla
tres señoras, sentadas, se guarecen.
Pasa
y pasó su alargado casco.
Del éxodo, allá abajo,
sólo quedan las barcas varadas en la arena.
Y más lejos aún,
las olas pincelan un lienzo original,
empinados aludes de espuma alborotada
descienden verticales
por la anchura del mar.

Ana María Díaz Velo
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¿Golondrinas? Muestrario imprenta francesa ca. 1910.

Sin palabras

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El crepúsculo cae sobre la ventana de nuestro hogar, en tanto, mi compañera de toda la vida y yo observamos la despedida de esa tarde de otoño. El espacio que ocupamos se llena de silencio, sólo intercambiamos una mirada y en ese gesto la historia de nuestras vidas arrebata el momento. La alegría y la pena se transforman en una única imagen de calidez y respeto mutuo. Nuestros hijos crecieron así, en ese ámbito de solidaridad y afecto. Ese mismo rincón de luz, que ahora me tiene a su lado, fue testigo de nuestros sueños.
De pronto, Ella abre la ventana y echa unas migas de pan hacia la vereda que, poco a poco, se puebla de palomas. El rostro de Ella asombra de alegría y observo sus manos delicadas apoyarse en mi brazo izquierdo. Ella sabe que siempre estuve así, amparándola. Los años no han pasado en vano y las cosas de la vida vienen y se van. Pero ese es el momento que no debo olvidar porque atrapa mi sensibilidad. Las palomas han comido su porción de pan molido y se aprestan a volar. Ella cierra la ventana y con sus ojos humedecidos por algunas lágrimas que asoman, apoya su rostro en mi pecho. Es el tiempo de decir que el amor no requiere de palabras.


David Rosario Sorbille
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Obispo bizantino. José Luis Salinas. Historia del traje.

Algo tuyo

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No te hablaré a menos que lo intentes, le dice, pidiéndole un poema de esos que tanto le gustan y a ella tanto me cuestan.
¿No me hablarás?, contestó sin dejar de sonreír mientras sus ojos brillaban de ese modo tan especial.
No, quiero algo tuyo sólo para mí, algo que no le hayas regalado a nadie antes.

El miércoles siguiente, San Valentín, él recibió un pequeño paquete envuelto impecablemente para regalo. Dentro encontró un soneto dedicado a él, la pluma con que estaba escrito, y los dos dedos que sujetaban esa pluma.

Magdalena Márquez

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Soldado bizantino. José Luis Salinas. Historia del traje.

Ojos

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Tus ojos (P.219)

Con estos ojos que miré tu ausencia
por esa voz por la que estoy atada
en esa luz en que quedé angustiada
en la sombra que dibujó tu esencia.

Es un cruel desengaño el que te rezo
escondiendo miradas en tu sueño
he llorado tu amor, te quiero el dueño
del amor que es convicto y es confeso.

Llorando está una copla entre mis manos
en cascada de luna y de lucero,
la lluvia se convierte en aguacero.

Mis ojos de tu amor son artesanos
son cirios escarlata y aduleros,
tu mirada... dos ojos altaneros.

Stefanía Ceruti
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Esos ojos
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No me gusta que esos ojos no me miren;
no me agrada y me asaltan mucho celos
cuando apartas de tus ojos esos velos,
y provocas que otros ojos los admiren.

Voy sufriendo con mis dudas y agonías,
cuando entornas las pestañas de tus ojos,
yo me pongo por mi ira en tono rojo
cuando pienso que a otros ojos mirarías.

Si te marchas sin mirar, delicia mía,
a este mártir del amor que estas celoso,
mataras en su sentir, lo mas hermoso.

Una carta de amor en poesías
es mi envío sincero y delicioso,
a la bella mirada que me envías.

Emilio Medina Muñoz
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Dama bizantina. José Luis Salinas. Historia del traje.

¡Celos!

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Yo siento celos de las tiernas flores
que su perfume en tu sentir derraman
y todo el pecho en su fervor aclaman
cuando en tus manos rompen en temblores

Celos por este mi dolor callado
que no puedo soltar aunque quisiera
y muda quedo en desolada espera
de esperar en vano lo esperado

Tengo celos del Sol porque te besa
de las olas del Mar que precipitan
todo el dolor del cual me tienes presa...

¿Dónde nace el clamor? ¿...dónde palpitan?
los tormentosos celos que posesan
todo el Amor y el Alma que me habitan…

Norma Alicia Estuard
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13.2.09

Virgen de la ternura. Arte bizantino. Escuela de las islas.

Morir de pie

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Estoy aquí...
ya hace mucho tiempo,
mientras la vida me duele
por dentro.
Temporada tras temporada,
mi alma no reverdece...
Mis brazos desnudos y huesudos
no dejan de implorar.
Igual, la lepra de mi piel
me va carcomiendo.
Pero estoy de pie
mi silueta se perfila
sobre el diáfano cielo,
y cuando está gris
parezco un despojo elegante
porque estoy de pie,
mi dignidad es morir de pie,
más... si el hombre me deja.

Y vino él, me vio y dijo:
“ya no sirve”
quise gritarle que aún sí,
tal vez en una dulce cuna,
cuyo balanceo me duerma sin quejas
o simplemente en el crepitar de
un ardiente fuego que
también calentara mis entrañas, mi savia
y algún hogar colmado de
pequeños sonrientes y traviesos.

Entonces, sólo así
dejará de preocuparme
no morir de pie.
Y con mi último aroma
de leña recién cortada
volveré a ser feliz.

Haydeé Blanco
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Virgen de la ternura. Arte bizantino. Escuela de Constantinopla.

A veces

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A veces cuando la casa
yace hogareña y solitaria,
se tiene la impresión
de haber viajado;
o de haber sido llevado a lejanías
de aventuras místicas,
y nevados estruendos.
Como si vivieran fantasmas
de otros años y otros tiempos,
que se liberan igual
cual cadáveres eternos
de un mismo vientre material,
y un mismo cuerpo.
O como si nada respirase,
y el ruido no fuese nadie más,
que un rancio y perdido resabio,
de las viejas casas y quintas de campo.

La sintonía melancólica
de los bosques lluviosos,
se traslada al recinto,
–Y ese momento–
enfermizo y acorralador
de perfumes como esos,
aves, duendes, hojas
y especias muertas
atrapan el filo
de aquel silencio.

A veces en lo oscuro,
la mesa medieval
se tiende de siniestro,
y como haciendo ante la nada
un juramento,
el nido se hamaca
boca dentro,
temblando...
los pedacitos familiares,
y los niños envueltos del recuerdo.

María Clara Besasso
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11.2.09

Dell Libro Aromas y Huellas... de Néstor Elias

A los cincuenta años

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A los cincuenta años de ser parido,
yo mismo me hago una cesarea y nazco
y me inscribo en el registro civil de los poetas
con el nombre que me otorga cada verso.

Y hago esto,
a párpado abierto
y marea numerosa y absoluta,
a corazón borracho de sol
y manantial de lámpara sincera,
a carrusel de espigas altas
y sílabas de doble filo.

Con mano firme y el bisturí más fino
corto el cordón umbilical de la palabra
y la libero del limbo que la encerraba,
la arranco de cuajo del diccionario
con los forceps del sentimiento,
la cuelgo un momento por los pies
y le sacudo en la espalda
hasta que lloran sus letras
como si fuera la primera vez
que el aire hincha sus pulmones.

Entonces la escribo en el papel
e inicio un nuevo parto desgarrado
hasta forjar con todas ellas un verso
y, verso a verso, el conjunto del poema
recibe el alta literaria en las páginas de un libro.

Después coso la herida
con el hilo tierno del olvido
en el rincón sin lluvia
de alguna vieja estantería
y un pen drive medio desierto.

Fernando Luis Pérez Poza
(Pontevedra. España.)

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